Pasajes
Por ratos leer me parece una búsqueda placentera de tesoros, esos fragmentos escondidos entre las páginas que me paralizan al descubrirlos; obligándome a admirar su belleza o a profundizar en esa reflexión que acaban de provocarme. Cuando aparecen, mi cuerpo reacciona igual: estiro el brazo en el que tengo el libro y sonrío mirando al cielo, en una minúscula reverencia de gratitud al autor y a la vida. Lo saboreo lentamente, vuelvo a leerlo varias veces. Solo hasta que me lo permite, continúo, aún sonriendo, conmovido por ese placer de la lectura. A pesar de que suelen requerir todo el libro para disfrutarlos plenamente —hay frases que llevan capítulos enteros construyéndose— y que tienden a ser personales, diferentes para cada cual, me animé a compartirlos porque quizás puedan ser para ti, la cápsula de bienestar que son para mí, y enseñarte, como me enseñan a mí, a ver a través de los ojos del arte que colman la vida de riqueza.