Buscando cuál es la buena vida y cómo debo vivir terminé metido en una clase de la historia de la ética en Harvard, donde estamos haciendo un repaso desde la antigua Mesopotamia hasta la actualidad, de cómo los sabios han respondido esa pregunta.
En la tercera semana de la clase llegamos al Bhagavad Gita. Debíamos leer tan sólo los primeros cuatro capítulos pero no pude parar, cuando la curiosidad toma el timón no hay freno que valga. Avanzaba entendiendo las ideas tan sólo lo suficiente para dimensionar que estas iban a ser compañeras para toda la vida.
Resulta que no fui el único que así lo sintió. El Bhagavad Gita era el bastón de Gandhi, un favorito de Ralph Waldo Emerson, el libro que acompañó a Thoreau en su retiro a Walden. Oppenheimer, en medio de la bien retratada tensión que sintió tras la prueba de la bomba atómica, escogió una frase del Bhagavad Gita para expresar lo que sentía: "Ahora me he convertido en la Muerte, la destructora de mundos." La sabiduría de este libro es cosa seria.
El Bhagavad Gita es una sección de la gran epopeya Hindu el Mahabharata, el poema más extenso jamás escrito. Es un diálogo que ocurre en el momento en que un guerrero empieza a cuestionarse lo que está a punto de pasar, una analogía a tantas crisis que vivimos a lo largo de nuestra vida. Uno de los libros obligatorios en toda biblioteca, digno de múltiples y largas temporadas en la mesa de noche.