En mis lecturas de fin de año me encontré una carta espectacular de un autor reflexionando sobre las ideas más interesantes que encontró, así como victorias y derrotas personales. Las ideas giraban entorno a una comparación de China versus Estados Unidos que me dejaron absolutamente intrigado a leerme el libro donde las desarrolla en profundidad. Las victorias giraban en torno al éxito que estaba teniendo el libro en ventas. Ya estaba listo para comprarlo hasta que leí que el autor sentía que el éxito era en parte por las reacciones que había generado un tal libro Abundance, que había salido justo unos meses antes. Entonces aquí estamos, leyendo Abundance para prepararme para leer, el que realmente quería leer.
Y ya entiendo al autor. Entiendo perfectamente la polémica que pudo haber generado Abundance. Propone que la solución a las problemáticas más profundas de Estados Unidos, como las de vivienda, energía e infraestructura, son un problema netamente de oferta. No hay lo suficiente, por eso hay tan poco y tan caro. La razón, demasiada regulación entorpeció todo proceso. La solución, eliminemos tanta regla, demos más libertad a la empresa privada y más inversión del gobierno en éstos ejes. Provocativo por la sencillez del argumento, por como encaja con el sentido común, y como no, por la forma convincente y entretenida en la que está escrito.
Cualquier incrédulo puede quedar con la idea de que este problema tan grave está a una decisión de distancia y la polémica viene de ahí. Venderlo tan sencillo cuando la realidad no es tan así. Digo tan, porque el libro tiene la razón en muchas cosas, simplemente omitió otras que evitan entender la complejidad del problema.
Me gustó. No es revolucionario, pero si cautivante, estimulante. Es con estas lecturas que puede uno formar su criterio para participar en la conversación.